Turismo histórico: otro aliciente más para visitar Moraira

Durante muchos años y en especial durante el siglo XVIII, los piratas berberiscos asediaron la Costa Blanca. Sus feroces incursiones en los pueblos costeros tenían atemorizados a todos sus habitantes, ya que además de robar y arrasarlo todo raptaban a los vecinos para venderlos como esclavos. Este escenario de terror propició la edificación  de diversas construcciones defensivas a lo largo del litoral mediterráneo, que hoy en día se han convertido en un importante atractivo turístico. El municipio alicantino de Moraira no fue una excepción.  Como testigos de aquella época violenta, todavía se conservan diferentes fortines. El castillo de Moraira es uno de ellos. Se erige en un montículo rocoso de la playa de la Ampolla, lugar desde donde se domina toda la bahía. Esta fortaleza de dos plantas 10 metros de altura, fue construida en 1742 y  restaurada en los años 80. Posteriormente, en el año 1983 fue declarada y declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Sobre la puerta de acceso se observa  el escudo real de la casa de los Borbones.

Otro de los edificios emblemáticos de Moraira levantado también con la finalidad de defenderse de los ataques de los corsarios es la Torre de Vigía del Cap d’Or, que data del siglo XVI. Desde este lugar, situado en un lugar estratégico prácticamente al borde del acantilado, se observan unas hermosas s vistas del Peñón de Ifac y del Cabo de la Nao, así como de las lujosas villas de los alrededores. Esta atalaya de planta circular, que mide  26 metros de perímetro y 11 de altura, no tiene ninguna puerta, ya que es maciza hasta la mitad, por lo que para entrar era necesario descolgar una cuerda al exterior desde dentro. Sobre la terraza se situaban los centinelas, que estaban en contacto con los de las torres de la Granadella de Jávea e Ifac en Calp para avisar en caso de avistamiento de piratas. En 1985 fue declarada BIC.

Otra de las construcciones que datan de esos tiempos convulsos es la Iglesia Fortaleza de Santa Catalina, en el casco antiguo de Teulada. Alrededor de este edificio religioso, que se edificó en el siglo XVI, se levantó una muralla para proteger a los vecinos de las incursiones en tierra de los piratas berberiscos.  El templo ha sufrido diversas ampliaciones desde el siglo XVIII. Así, la parte primitiva tiene una nave única con altares entre contrafuertes, bóveda de medio punto y un ábside poligonal de cinco lados con bóveda estrellada en el que se sitúa el escudo de armas de la parroquia. Las reformas del siglo XVIII hacen desaparecer todas las características defensivas que la iglesia tenía como fortaleza. Junto a ella se emplaza la Torre-Campanario de 30 metros de altura.

Los hermanos Barbarroja y el corsario Dragut son algunos de los piratas berberiscos que atacaron las costas del Mediterráneo y que han pasado a la historia por sus feroces incursiones que durante el siglo XVI tuvieron atemorizada a la población de los pueblos levantinos.

© Jose Ivars, iMedia

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